miércoles, 20 de agosto de 2014

Eterno




Te he transformado en eterno con mis pies y con mis ojos porque, como el horizonte, por más que camino no te alcanzo y sin embargo te sigo mirando enfrente, a la distancia, bello y alucinante.

Mis labios, mis manos, te han transformado en eterno porque hay quien jura que existe un lugar en el que los sueños se mecen en un interminable vaivén de esperanza; y yo he tocado cada parte de tu cuerpo y he besado tus labios dulcísimos cada noche dormido y cada día despierto; cada noche de insomnio y cada día en que duermo vencido por el cansancio de soñarte y soñarte conmigo, muy junto, en entrega.

Puedes decirle al mundo, orgulloso, seguro, riéndote de quienes buscaron la fuente por siglos, que eres infinito porque no hay nada más eterno que el amor y yo te amo, con todo el poder, las capacidades, la fuerza y las debilidades que el Creador le dio a tal sentimiento. Mi corazón te ha hecho eterno porque te idolatra, te rinde tributo, te admira, te alienta, te deja, te demanda, se calla, te perdona y te pide humildemente perdón por amarte, te persigue; y su espera será eterna porque al pensarte sus latidos retumban con tal fuerza que su sonido, su energía explosiva, se une a la interminable creación del universo.

Y si llegases un día, si me amases, si me hicieras horizonte, si destruyeras el sueño con maravillosas realidades, nuestros cuerpos finitos podrían morir con la locura desencadenada de nuestra primera entrega, pero nuestras almas vivirían unidas en el cielo eterno de los amantes.

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