Llueve afuera de
mi ventana y en los ojos que miran llover.
El pasto, las
flores y las plantas bailan con cada golpe de gota
y me parece
verles una sonrisa, en la boca que les invento,
y un fulgor de
vida que es impulsado hacia el cielo
como acción de
gracias.
Mi lluvia se
pierde en el quicio de mi ventana
y convierte en
lodo el polvo de mis días sin orear la casa.
Mi vida, mis
sueños y esperanza se duermen con cada golpe de gota
y me parece ver
un rostro cansado, en el reflejo del vidrio,
y una súplica de
muerte dirigida hacia cielo,
porque sé que
muerto y desde arriba,
no podrás impedir que pueda volver a verte.
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