miércoles, 12 de septiembre de 2012

Encontré...



Encontré un pedazo de amor en mi pan con mantequilla
y dos trocitos de cielo en tu recámara.
Veintisiete estrellas en tus ojos
y una fugaz en medio de una lágrima.

Encontré palabras en mi sorbo de café
y sólo pude entenderlas
cuando limpiaste mis labios con la servilleta.
Y descubrí una luna en la pared
cuando cerraste, con mi espalda, la puerta.

Encontré arena de mar en cada poro de tu cuerpo;
la concha de un animal atrapada en tu ombligo,
un alma vestida con las ropas de un mendigo
y dos alas en tu espalda rendida,
atadas con un lazo de destino
y en franca agonía.

Retocé sobre el desierto que me ofrecía tu cuerpo
y encontré agua purísima en el fondo de tu aliento.
Me terminé mi pan, mi café…
y en lugar de las estrellas ¡me encontré un universo!
Me guardé la servilleta en la alforja de mis ansias,
encontré en tu palma la raíz de una esperanza
y pude ver, mientras me alejaba,
cómo se extendían, hacia el cielo, tus alas.

viernes, 20 de julio de 2012

¡Ya puedes tener contigo No me dejes morir"

Mis queridos amigos, tengo el gusto de informarles que ya pueden adquirir mi Antología de cuentos "No me dejes morir", ya sea en la versión electrónica o pidiendo el envío físico del ejemplar. Sólo ingresen al siguiente Link y podrán obtenerla. ¡Mil gracias por estar al pendiente de lo que hago! ¡Dios los bendiga! http://www.readontime.com/ROT/ediciones-endora-merari-fierro-villavicencio-/luis-felipe-pacheco/no-me-dejes-morir_9786079109356.html "Un libro es un espejo: en él nos reflejamos y encontramos situaciones parecidas a nuestra realidad o historias que muestran nuestros anhelos de romper lo cotidiano. Esa es la virtud de la ficción: adentrarnos en mundos que contienen nuestras esperanzas, miedos o deseos. No me dejes morir es una antología de cuentos que nos abre puertas a esos universos; cada narración es un viaje a un segmento de la condición humana, donde los personajes buscan vivir con intensidad. Luis Felipe Pacheco nos guía con su prosa sencilla y rítmica por senderos sorprendentes, donde el amor, el dolor y la jocosidad se amalgaman para brindarnos cuentos y relatos que encontrarán un espacio en el corazón e imaginación del lector, quien seguramente celebrará con el gozo de la lectura los veinticinco años de trayectoria artística del autor". Jorge Enrique Escalona del Moral

martes, 12 de junio de 2012

La venida del señor

Cuando Jovita empezó a decirnos que estaba esperando “la venida del señor”, se convirtió en nuestra comidilla. No había vecino en el condominio que pudiera evitar el imaginarse a don Nicolás en alterada, constante e infructuosa actividad sexual. Y es que, aunque resultaba lógico pensar que el par de viejillos, después de cincuenta y tres años de feliz matrimonio, no podían estar hablando de otra cosa más que de la muerte, alimentaban nuestro morbo y nos hacían las reuniones más agradables cada que surgía el tema. Al menos yo, no desaprovechaba la oportunidad de preguntarle, cada que me la encontraba en la fila de las tortillas o corriendo presurosa por la tarde rumbo al pan: “¿Cómo está señora Jovita?”, con tal de volver a oír su respuesta: “Pues aquí, joven, nada más esperando la venida del señor”. Y otra vez la risa interna y el chisme posterior. Pronto se rebasó el límite de la colonia; de la delegación; ¡del mismo Distrito Federal! Porque estoy seguro que todos lo platicamos en el trabajo, en la escuela… ¡Cuando fui a Yucatán, en vacaciones, lo hice chiste! Pero todos nos quedamos chatos. Los de la colonia, los de fuera de la delegación y del Distrito Federal… Don Nicolás falleció, dos meses después de que se iniciara el chisme… por un ataque al corazón que le provocó una alterada, constante e infructuosa actividad sexual.

jueves, 7 de junio de 2012

Porque soy agradecido

Por hacer nacer en mí una nueva esperanza. Por convertirte en un nuevo sueño; por hacer volar hasta el cielo mis ansias; por hacerme pensar que contigo se ha hecho realidad mi deseo… ¡Gracias!

jueves, 3 de mayo de 2012

Sueños

Cubierta de sueños mi vida te espera. ¡Se ve desespera en cada rincón! En mis despertares sólo hallo cadenas, y encuentro “preseas” en cada evasión. Por eso prefiero vivir en mis sueños; en ellos te miro y te puedo besar. Si está destinado no alumbres mi cielo, prefiero vivir una vida irreal.