domingo, 25 de marzo de 2012

Texto homenaje "No me dejes morir", dedicado a un servidor

GRACIAS POR ESTAS PALABRAS, SEÑOR BUCHANAN: Luis Felipe y yo nos conocimos en un bar… Por favor no m malinterpreten, ambos trabajábamos en el bar… D nuevo, no m malinterpreten, él era comediante y yo cantaba. El milagro d la amistad se dio entre nosotros y m di cuenta q él no estaba trabajando: “es” un comediante natural; se la pasa haciendo reír y sonreír a la gente a su alrededor, d manera consciente… pero más d manera inconsciente. El milagro d nuestra amistad siguió su curso natural y asistí a verlo en sus obras d teatro; así supe q no sólo era comediante sino q escribía teatro y actuaba. La verdad es q, quienes lo conocemos d años, sabemos q no escribe teatro ni actúa… “es” un dramero natural impresionante: hace drama si tiene amor o dinero o trabajo… evidentemente hace más drama si no los tiene… En el 2004 empezamos a trabajar juntos d manera circunstancial. Un amigo le ofreció presentar su poesía en escuelas secundarias y él pensó en mi para complementar su trabajo con mis canciones. Así nació "El recital: Estrellas Fugaces", y así fue q supe q además d ser comediante y dramero, era poeta. En el 2005 iniciamos "Tsubarú" como agrupación artística, con varios trabajos, y desde entonces a la fecha hemos recorrido muchos escenarios. Se escucha simple pero implica compartir la vida con otra persona y, por consecuencia, abrirte a la posibilidad d q otra persona, además d ti, conozca tus demonios y batalle con ellos… y contigo. Eso es lo q Luis Felipe y yo hemos hecho desde q empezamos a trabajar juntos. Pero él, no conforme con q sus amigos cercanos conocieran a sus demonios y los soporten junto con él, tiene además el cinismo suficiente para llevarlos al papel y exhibirlos publicados entre cuentos y novelas; eso, justamente, es lo q hace un Artista: desnuda su corazón y su alma y los exhibe ante los demás, en forma d comedia, canciones, teatro, poesía, pintura, escultura, baile, en fin… no se trata sólo del hecho d ser un exhibicionista…. q por cierto Luis Felipe también es eso… los exhibicionistas lo hacen sólo por el placer; no tienen otro objetivo; los artistas nos exhibimos porque es la forma en q nos relacionamos y conectamos con las demás personas, como seres humanos. La única diferencia entre los artistas y la gente es como manejamos el miedo a q nos conozcan interiormente. Nosotros tomamos nuestro interior como elemento para nuestra creatividad y lo transformamos en nuestra obra. Nuestra vida entera está plasmada en nuestra obra. Exhibimos y compartimos nuestra vida con los demás, a través d nuestra obra, con la intención d q pueda ayudarles en sus propias vidas, d alguna manera… Para mi, la verdad, ha sido una tortura compartir la vida con Luis Felipe, y al mismo tiempo ha sido un inmenso placer compartir el escenario con él. Para nosotros no hay diferencia; el escenario es una extensión d la vida y la vida, una extensión del escenario… M regocija ser parte d este homenaje al artista, q m ha permitido conocer al hombre y compartir con el amigo, Luis Felipe Pacheco.

jueves, 9 de febrero de 2012

Homenaje a Luis Felipe Pacheco

Mis queridos amigos, no tengo palabras para agradecer al Centro Cultural Sylvia Pasquel, Senti2 Producciones, Arte en Escenario, Alianza y Promoción Artísticas (APA) y Radio Mente Abierta, esta distinción. Espero puedan acompañarnos en alguna o todas las funcioens. El precio por cada función es de 100 pesos. Se venderá un boleto bono para las tres funciones, sólo en preventa, que costará 200 pesos. La forma de adquirirlo es haciendo un depósito a la cuenta 0530170664 de BANORTE a nombre de Luis Felipe Pacheco González. El comprobante tendrá que ser escaneado y enviado al correo foropasquel@hotmail.com La forma de recoger el boleto bono será acudiendo al foro (previa cita) o el día de la primer función, presentando el comprobante original. No puedo dejar de agradecer a Yozvan Santos, Antonio Buchanan (cabecillas de todo esto) y a Nayeli Yedid, quienes me acompañarán en el escenario. ¡Los espero!

jueves, 13 de octubre de 2011

Presentación de mi Antología de Cuentos: "No me dejes morir"


“EL DOLOR QUE EXPERIMENTA UNA ROSA AL SER CORTADA, SÓLO PUEDE SER CONSOLADO CON EL CARIÑO DE QUIEN LA CORTÓ”

Pero a veces no es posible. Se corta una rosa para lucirla en un florero; porque es hermosa y la queremos sólo para nosotros o porque necesitamos llenar algún espacio vacío d nuestra casa. Creo q le llamaríamos loco a quien corta una rosa para estarla besuqueando, acariciando o dormirse con ella.

Por supuesto q la frase va mucho más allá. Se refiere al hecho d conocer a un alguien especial q llene tus momentos y sin el cual, después, no puedes vivir tranquilo. Se refiere a un alguien q, d pronto, llena tus días, tus horas, tus minutos, tus segundos… y del q esperas una llamada, un detalle, alguna palabra q t despierte la felicidad dormida durante su ausencia y con la q t prometa la dicha d un nuevo encuentro.

Los q nos dedicamos al arte, a escribir en particular, somos los seres más afortunados del universo. Reímos como todos; sufrimos como todos; amamos y odiamos como todos… con la pequeña diferencia d q podemos expresarlo con letras en un engañoso desahogo. Quien lee, tiene la oportunidad d sentirse acompañado por otra persona q experimenta sus mismos sentimientos. Quien escribe, tiene el poder d inventar q es otro el personaje q experimenta, aunque muchas veces sean sus propias sonrisas o sus propias lágrimas las q estén plasmadas en cada letra.

Ese fue el truco maravilloso q descubrí hace 26 años: el poder d compartir con los signos plasmados en un papel, cada sonrisa o cada lágrima, sin q el lector sepa a ciencia cierta cuánta arruga hubo o cuánta gota agria. El poder d decir: “T amo”, “T odio”, “T admiro”, “T quiero”, “T deseo…” al personaje q despierta el sentimiento, sin decírselo realmente, pero con la satisfacción d no habérmelo quedado guardado.

“No me dejes morir”, es el caso. En su superficie celebra 26 años d letras porque incluye textos escritos desde 1985 hasta la fecha, pero en su interior se guarda todo aquello q quise decirle al ser amado desde el día q inicié con la espera d su llegada, pasando por el momento en q nuestros ojos se encontraron… y hasta el día en q me di cuenta q sus sueños no me incluían en su alforja.

Fue hasta entonces cuando la antología inició la labor sublime d convertirse en compañía. La labor sublime d provocar sonrisas, lágrimas, esparcimiento, identificación… Más aún, en la súplica del escritor para el lector d q, con sus recuerdos, no lo dejen morir. Y es q nadie muere en realidad cuando tiene el privilegio d ser recordado; nadie muere en realidad cuando tiene el privilegio d llenarse d amigos por haberles compartido sus sentimientos; nadie muere en realidad cuando toma los talentos q Dios puso entre sus manos y los usa para darles a los q tiene enfrente algo q les pueda servir para sus vidas.

Aunque parezca árbol, soy una rosa. Desde el día q expuse mi primer trabajo me sentí cortado por el público… no tendré nunca en mis manos algo tan grande como para pagarle a ese público todo el cariño, el ánimo y las ganas d seguir trabajando, q me han permitido cosechar.

lunes, 15 de agosto de 2011

Aún me miras como ayer






Era una noche de frío en invierno;
el viento soplaba, caía el sereno.
Sentado en el pasto sólo en ti pensaba,
mientras que la luna en lo alto brillaba
y, en medio de ella, tu rostro miraba.

Sentí en el alma una dulce alegría,
al ver tu mirada prendida en la mía;
tu rostro de seda y cabellos de plata,
tu piel de canela y tus labios de escarcha,
tus ojos de aurora que tanto me amaban.

Pensé en otros días en los que aquí estabas,
tú eras la luz con que caminaba.
Tu dulce sonrisa y tu alegre mirada
eran los baluartes con que yo vivía
y le daban vida a lo que fue mi vida.

Un día lluvioso, también en invierno,
te fuiste tranquila, cual pájaro en vuelo,
dejando tu nido ardiendo en el fuego
de una cruel desdicha y de soledad,
matando contigo mi vida mortal.

Hoy miro la luna y en ella te veo,
estás aún sonriente diciendo: ¡Te quiero!
Y ansío en mi alma volar hacia el cielo,
llegar a esa luna que veo a lo lejos
no importa si vivo... no importa si muerto.

6 de Marzo de 1991.

martes, 26 de julio de 2011

Un escrito en servilleta


Tengo las manos llenas
de inquietudes pequeñas
que quiero hacer grandes… ¡Contigo!

Tengo un sol para tus días.
Una luna para iluminar cada una de tus noches.
Un arcoiris con rayos multicolores
para embellecer cualquier tormenta.

Si esto te basta… ¡Tómalo!
Nada a cambio te voy a pedir;
sólo que me dejes amarte
aunque tú… no me ames a mí.

lunes, 20 de junio de 2011

Mientras tomamos café


¡Qué cosas tan extrañas tiene el destino en sus alforjas! Cosas extrañas q Dios hizo bolita un día y las metió, muy apretujadas, en el fondo del costal d la vida… para el momento indicado. Cosas extrañas y maravillosas q cuando tienes la fortuna d mirarlas, sentirlas y vivirlas, hacen q se te olviden todas las mentadas d madre q le tenías reservadas para el día o tarde o noche final.

Una madrugada salí del útero materno y era gay. No recuerdo ese asunto d “la elección” q tanto mientan los sicólogos… Simple y sencillamente ubico el momento d escuela en q los niños hablaban d verles los calzoncitos a las niñas, mientras yo quería ver a los niños sin calzoncitos.

Tampoco recuerdo el momento en el q mi moralidad se hizo tal q la fidelidad se convirtió en exigencia y el amor en ideal d eterno. Sólo sé q empecé a ser infeliz cuando me di cuenta q ese par d sueños eran sólo eso: sueños… Sueños q se hicieron pesadilla con cada nueva relación; ideales q se convirtieron en heridas con el paso d los años y amargaron mi esperanza q, finalmente, era lo único q me mantenía en pie. – Mañana llegará – me decía. Y mientras el mañana se me convertía en días, semanas, meses y años… yo me enamoraba d cuanto fulano decía compartir mis ideales, q en días, semanas o meses, le agregaba una herida más a mi alma.

Lo q sí recuerdo muy bien es el inculque dichoso d q el ser gay es malo; “antinaturo”; abominable; pecaminoso… ¡Bendita la hora en q la sociedad empezó a revertir ese proceso! Pero mientras tanto… ¿Y si tenían razón? ¿Y si Dios castigaba con soledad a quien era como yo? ¿Y si el amor no navegaba por el ancho río d lo “malo”, lo “antinaturo”, lo “abominable”, lo “pecaminoso”?

Yo quería ser feliz. Un amor real m haría ser feliz. Todo ese asunto d darse entero, d luchar por el otro, d caminar d la mano por la calle y por la vida, d mirar pelo negro y luego pelo cano, d mirar piel lisa y después con surcos… m haría feliz. ¡Y si el precio era un sexo distinto al mío, estaba dispuesto a pagarlo!

Decidí cortejar a una mujer. Tal vez a alguna d la oficina, a alguna d la iglesia, a alguna d mis compañeras d teatro… hacerla mi novia, después mi esposa… pero tenía mucho pánico d regarla desde el inicio. Fuera d mi madre y mi hermana, jamás había tenido a una mujer más cerca q lo q consiente la mesa d un restaurante. Y entonces se m ocurrió la idea d ir a esa calle siempre tan llena d “coches detiene tráficos”. ¡Pero no sería cualquier mujer! Tenía q ser bella ¡muy bella! Mi primera vez no la iba a desperdiciar con cualquier “baratija” extraña… ¡Y menos con el terrible temor q cargaba d “no funcionar” ante la falta d “3 cosas inferiores” y la sobra d “dos superiores”!

¡Oh, my gay! Caminar por ahí… Verlas venir y ofrecer… Ver una q otra “mole d carne con corona”, en exhibición impudora y desafiando gravedad y frío… D vez en momento hasta sentir una mano indiscreta tocando al “en profundo dormido…” ¡D a tiro preferí el infierno prometido a los homosexuales y decirle adiós al amor tan anhelado!

Pero entonces la vi en mi carrera d susto. Lejos. Casi puedo decir q escondida. Casi puedo decir q miedosa. Las locas se quedaron acosando al siguiente transeúnte y m permitieron aminorar el paso, d tal forma q pude contemplarla casi en todo su esplendor porque el farol q debía iluminarla estaba fundido. Si mis ojos no m mentían su pelo era muy negro, hasta los hombros; quiebres muy leves lo hacían parecer cascada sinuosa; leves tintes claros, d buen gusto, hacían como la luz d sol q podía faltarle. Una mirada tímida hacía mí m hizo verle unos ojos muy grandes, curiosos; nariz perfilada; boca mediana, con labios indescriptibles para mi sapiencia literaria pero q hicieron temblar los míos por una razón q desconozco, sobre todo cuando intentaron sonreír antes d ser apretujados por sus dientes muy blancos y perfectamente enfilados en su sitio. Pude ver su barbilla quebrada y un par d agujerillos en sus mejillas morenas, antes d q una d sus delgadas manos, con uñas ligeramente largas, las tapara con bochorno; un cuerpo también delgado, juré q macizo, sin ejercicio, sostenido por unas piernas a la vista duras y unos pies medianos, calzados con tacones bajos. Sus pechos, pequeños, apenas levantaban ese vestido negro entallado, q remataba a la altura media d sus muslos, libres d medias raras.

Ni cuenta m había dado q estaba detenido. Y tal vez tenía cara d estúpido porque ella sonrió al fin sin empacho y bajando las dos manos hacia su bolso. ¿Tenía q ir hacia ella o ella hacia mí? No lo supe porque m empecé a acercar y ella hizo lo mismo. ¿Tenía q decir algo o ella a mí? Tampoco lo supe porque nos tendimos la mano y dije: “Luis” al mismo tiempo q ella dijo: “Gabriela”. Sonreímos primero y ambos nos tapamos la boca con una mano, mientras la otra se acomodaba en la axila contraria. Y hacer tanta cosa al mismo tiempo (y, por lo visto, con los mismos nervios), nos hizo soltar una carcajada liberadora q a ella la hizo apoyarse en mí por primera vez.

Un rato después estábamos en su departamento. Yo había escuchado q “aquello” se hacía en un hotel, en el coche, debajo d algún otro d los muchos faroles fundidos q hay en la ciudad d México… ¡pero en su departamento! Como todo m era nuevo no m rehusé a la invitación, posterior a la carcajada; m encaminé con ella del brazo y conocí su voz suave mientras m platicaba q era del estado d Veracruz pero q llevaba viviendo en el DF cerca d 15 años. Orizaba era su lugar natal. Había subido al Pico muchas veces porque le gustaba la naturaleza húmeda… y la niebla… y el olor a tierra mojada… Como todo m era nuevo no m permití preguntar, en el transcurso d esas 6 cuadras, si esa era la plática normal y antecesora d un encuentro sexual. Ya adentro del departamento m invitó a sentar en su sala mientras ella se dirigía a la cocina diciéndome q pondría café. Como todo m era nuevo le dije q estaba bien; aunque mis labios apetecían más un tequila o una cerveza q, entiendo, eran más apropiados para el objetivo.

- Orizaba se caracteriza por la cerveza ¿no? – comenté insinuante.

- También hay mucho café – contestó, aún sin salir d la cocina -. ¡M gusta mucho! Podría decir q soy fanática… ¿t cuento? – No esperó mi respuesta -. En Coatepec, Córdova, Los Tuxtlas, Papantla… se cultiva mucho café. ¡Mucho! El café veracruzano es d la especie “arábiga” y hay cualquier cantidad d variedades. Podría decir q las he probado todas, pero no quiero oírme mal. Al menos no el primer día.

Salió por fin, con dos tazas q evacuaban un humo muy oloroso.

- Este es d la variedad “arábiga típica”. Cada q vengas t daré una distinta hasta q las pruebes todas -. M dio mi taza y después se sentó enfrente d mí con la suya, dejando q la mesa d centro nos separara.

Como todo m era nuevo tuve la duda, pero no quise preguntar si ese asunto del: “cada vez q vengas”, era con todos los clientes o sólo conmigo. Además no hubiera encontrado la oportunidad porque se puso a hablar y a hablar y a hablar d las maravillas d su tierra, sólo deteniéndose cuando sorbía d su taza. ¡Qué caray! Tampoco tenía ganas d interrumpirla porque, por primera vez en la vida, estaba extasiado mirando a una mujer. La chiquilla tímida q viera en la calle se m había transformado en una ágil y orgullosa platicadora, sin q perdiera el halo d inocencia e ingenuidad q vertía d cada uno d sus poros. Lo bonita q se m hizo en la penumbra se confirmó ahora con las luces dirigidas, q iluminaban su pequeño pero muy limpio y arreglado departamento.

Tal vez pasó una hora, o dos. D lo q sí me acuerdo es q fueron 3 tazas d café para cada uno. Por fin cerró sus labios y bajó la vista, tal vez adivinando q ya era el momento d hablar d “negocios”.

- Sé q no m vas a creer – dijo y después hizo una pausa. Creo q la consideró larga porque levantó la vista intentando hablar un par d veces, pero no articuló palabra. Finalmente, sin levantar la mirada, pudo hablar muy quedamente – Soy virgen.

Como todo m era nuevo imaginé q era una estrategia para cobrar más. Como todo m era nuevo imaginé q me costaría mucho trabajo comprobarlo porque no había tenido “cabida en esos rubros”. Lo q sí no me era nuevo era escucharlo porque a muchos gays les da por decir eso cuando tienen enfrente a alguien q realmente les interesa.

- Espero q no t moleste – continuó -, pero la verdad es q no quiero tener sexo. Salí y m paré en la calle porque estaba dispuesta… pero ahorita ya no. Preferiría seguirte viendo y platicar… y conocernos… y dejar q todo ocurra poco a poco… -. Levantó por fin la vista y le leí en la mirada q quería leer la mía. Cuando sonrió m di cuenta q había leído lo q yo necesitaba q leyera: ese “sí” q, d pronto, m inspiró su ternura.

¡Y hubo más noches d café! Una d la variedad Bourbon; otra d Caturra; otra d Garnica; otra d Mundo Novo… Y con cada nueva noche y con cada nueva especie empecé a enamorarme d ella. Nuestras tardes d cine, d teatro, d paseo por algún parque perdido, se convirtieron en una delicia porque sus ocurrencias y su mano, siempre prendida a mi mano, m hacían sentir realizado el sueño. M gustaba hablarle por las noches y comprobar q ahí estaba. M gustaba q m dijera lo q haría porque efectivamente eso hacía; parecía q su boca no conocía la mentira. Supe q su trabajo del diario era vender café… en restaurantes, cafeterías, tiendas… pero siempre tenía tiempo para mí, a cualquier hora… como para comprobarme q no había nada oculto… Pero sí lo había.

Una noche m dijo q empezaba a amarme… poco ratito después d q se lo dijera yo. Pero al terminar su confesión empezó a llorar y pude ver sus lágrimas cristalinas por primera vez.

- ¿Qué te pasa? – pregunté, mientras le levantaba su barbilla quebrada para poder ver sus ojos y tratar d mirar en ellos esa transparencia q siempre la acompañaba.

- Tengo q decirte algo. No he sido completamente honesta contigo. No sé por qué permití q llegáramos a este punto, pero… créeme q lo único q quería era ser feliz. He sido egoísta… Espero no lastimarte demasiado cuando hablemos, pero te lo tengo q decir.

- ¿Qué cosa?

- Por favor… esta noche no. Dame la oportunidad d decírtelo mañana porque hoy… Porque hoy quiero dar un paso más.

M le quedé mirando sin entender… Sólo atiné a limpiar el último par de lágrimas con mis dedos pulgares antes d q ella empezara a acariciar mi cabello suavemente ¡con tanta dulzura! Nos miramos mucho… como si quisiéramos grabarnos cada pedacito d la piel d nuestros rostros… Y, como la primera vez, en perfecta sincronía, nuestros cuerpos decidieron hacer lo mismo y al mismo tiempo; los labios indescriptibles para mi sapiencia literaria por fin se hicieron un escrito y m hicieron conocer por qué habían hecho temblar los míos en aquella primera noche: ¡eran los labios q siempre había buscado! ¡Los incapaces d mentir! ¡Los capaces d hacerme feliz cada día, cada tarde, cada noche… d cada semana, d cada mes, d cada año d mi vida!

No hubo más; sólo ese beso. Un beso muy largo q sólo fue acompañado por nuestro mecer d manos en cada uno d nuestros cabellos. Un beso con sabor a café q a cada minuto parecía cambiar d variedad pero q siempre se mantuvo caliente; un caliente ajeno al sexo porque sólo pude aspirar el aroma d un amor real q no necesitaba d más q d ese sólo beso; un beso q concluyó en el sofá, en el cual caímos sin separarnos, y q se convirtió en un jugar d manos, d dedos y d uñas, en completo silencio. Ella tenía un secreto… me incomodaba saberlo… pero no podía reprochar nada porque yo también tenía el mío: nunca le había dicho q era gay y q ella era mi primera relación con el sexo opuesto. Era verdad q m estaba enamorando d ella, pero eso no evitaba q en el metro, en el gimnasio, en el trabajo, en la calle… un buen cuerpo masculino m hiciera voltear y exclamar el: ¡oh, my gay! q siempre me provocaba la lujuria “mala”, “antinatura”, “abominable” y “pecaminosa”. La “tortilla” del destino se m había volteado y ahora el mentiroso, el infiel, el asesino del amor eterno era yo.

Las caricias d nuestras manos para nuestras manos se prolongó mucho tiempo; ni uno d los dos se atrevía a levantar la vista… Ella fue quien tomó la iniciativa y rompió el silencio, con esos labios q parecían temer hablar con tal d no dejar escapar el sabor del aliento d su amado.

- Mañana en la noche, después d nuestro café, t diré el único secreto q he tenido para ti, ¿está bien?

- Está bien.

M puse d pie y salí d ahí sabiendo q si ella abría el baúl d su alma por completo yo tendría q hacer lo mismo. Sería una noche terrible aquella; si su secreto no terminaba nuestra relación, seguramente el mío sí lo haría.

Por primera vez no le hablé al llegar a casa. Por primera vez no dormí tranquilo como desde la noche en q la conociera. Por primera vez no le hablé en el día siguiente ni salimos al cine o al teatro o a algún parque perdido… Sólo m esperé hasta las 8 d la noche y m presenté en su departamento. Cuando m abrió la puerta sólo di el paso necesario para entrar y m prendí d sus labios. Mi espalda sirvió para cerrar la puerta. Tal vez como todo m era nuevo mis manos no sabían más q acariciar sus cabellos… Entendí q no mintió al decirme q era virgen porque, como si todo le fuera nuevo, ella tampoco hacía otra cosa q acariciar los míos. Después d un rato la separé d mí, en contra d mi voluntad; no podíamos seguir perdiéndonos en nuestros aromas sin hablar antes, sin decirlo todo y q no hubiera nada q manchara eso q ya m sabía a eterno.

- Yo también tengo un secreto. Y no sé qué m vayas a decir pero no quiero q esto se acabe. Yo estoy dispuesto a aceptar cualquier cosa con tal d no perderte, menos una mentira; y no quiero q haya mentiras entre tú yo.

Ella bajó el rostro. Se lo levanté delicadamente porque quería mirar sus ojos; leer en ellos q ella también estaba dispuesta a aceptar cualquier cosa con tal d no perderme… y eso fue lo q leí.

- Te propongo algo – ofrecí - Prepara el café. Si adivino a qué variedad pertenece tú me dirás tu secreto primero. Si no lo adivino, yo t diré el mío ¿va?

Ella sonrió; pero su sonrisa m dio miedo. Parecía considerar su secreto tan terrible q estaba segura q todo acabaría esa noche. Mientras la veía caminar hacia la cocina yo también perdí mi sonrisa; el miedo ahora era porque estaba seguro q mi secreto haría q, efectivamente, todo se acabara esa noche.

M dio mi taza y después se sentó enfrente d mí con la suya, dejando q la mesa d centro nos separara. Bebí. Ella sólo m miraba. Sonreí; estaba seguro d saber la variedad: era la misma d la primera noche.

- “Arábiga típica” – externé.

Ni siquiera probó su café. Asentó su taza sobre la mesa y después se cubrió el rostro con las manos. Sólo esperó un momento y después levantó la vista y m miró fijamente. Sus labios temblaron. Sus ojos anunciaron lluvia.

- Perdóname Luis. Soy Gabriel, no Gabriela. Soy gay, pero siempre he andado con mujeres… Tenía ganas d sentir lo q era andar con un hombre pero nunca me había atrevido. Pensé q disfrazándome d mujer sería más fácil… ¡y mira nada más el lío en el q m metí!

¡Qué cosas tan extrañas tiene el destino en sus alforjas! Cosas extrañas q Dios hizo bolita un día y las metió, muy apretujadas, en el fondo del costal d la vida… para el momento indicado. Todo ese asunto d darse entero, d luchar por el otro, d caminar d la mano por la calle y por la vida, d mirar pelo negro y luego pelo cano, d mirar piel lisa y después con surcos… ¡ahora m hacen ser el hombre más feliz del universo!

14 de junio del 2008

viernes, 13 de mayo de 2011

Por si quisieras volar...


Si tu deseo es volar… primero camina, y aprende a escuchar consejos.

Siempre mira hacia adelante,
y sólo voltea hacia atrás
cuando necesites que algún recuerdo te impulse a continuar
o a evitarte caer de nuevo.
Perder no es acabar, es aprender a caminar con paso cierto.

A cada paso permanece atenta de la gente que va a tu lado;
tal vez alguna necesite de tu mano.
Así de amigos verás lleno el camino por recorrer,
y serán miles las manos de las que puedas asirte cuando peligres caer.

Que sean Dios, tus padres y hermanos
quienes te sirvan de faro por si quisieras volar;
la vida tiene corrientes, que aprenderás a sortear sólo si tienes su ejemplo
y un nido al cual regresar en el momento más duro.
Serán su cariño y su apoyo ese lugar más seguro en que podrás descansar.

Procura dejar siempre huella de cada paso en tu vida;
sólo se es inmortal cuando el recuerdo no muere.
Y se gana a quien se quiere sólo hablando con verdad,
pues no se puede volar cuando pesa una mentira.

Y ya con Dios en la frente,
la vida asida a tus manos,
de amigos llenos los brazos,
te dará risa la muerte.
Con sueños alimentados por realidades palpables,
sabrás que luchando se alcanzan,
y que no existe la suerte.

Y si ya te sientes lista para empezar a volar,
procura hacerlo hacia arriba;
seguro lo lograrás si antes de partir no olvidas,
el equipaje valioso del aprender cada día.

Por si quisieras volar...

20 de junio de 2003
15 años de una amiga.